miércoles, 22 de julio de 2015

Re escribiendo la historia del Plan Colombia

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Muchas son las mentiras y verdades a medias que el gobierno de EEUU y sus gobernantes títeres colombianos han difundido durante las ultimas décadas sobre la guerra contra las drogas, la guerra contrainsurgente y sobre las buenas intenciones de la “ayuda” norteamericana para enfrentar esas guerras.  



El plan de asistencia norteamericana del que mas se comenta en los últimos años es el “Plan Colombia”, cuyos “exitosos resultados” son vendidos como un ejemplo a replicar no solo en la región sino en el mundo entero. La maquina de propaganda que hace parte del plan no descansa en su intento por presentar a las fuerzas militares colombianas como modelo en la lucha contra el “narcoterrorismo”, a tal extremo que hasta se ha planteado que participen en las guerras que EEUU libra contra el mundo musulmán.

  

Los miles de crímenes mas atroces que las fuerzas militares han cometido contra sus propios ciudadanos son ocultados o burdamente manipulados siguiendo los libretos formulados por los señores de la guerra norteamericanos, quienes son los que realmente trazan las políticas militaristas en Colombia, lo cual les da el control y comando absoluto sobre todas las fuerzas armadas y por añadidura del estado en conjunto.



En un reciente articulo publicado la ultima semana en el portal NACLA (North America Congress on Latinamerica) el reconocido periodista e investigador Steven Cohen hace un profundo analisis de esa cadena sistemática de mentiras y propaganda que se ha tejido alrededor de la mal llamada “ayuda” norteamericana, especialmente alrededor de la justificación y logros del Plan Colombia.



Como era de esperar, el articulo no mereció ni siquiera un comentario suelto dentro de los medios prepagos colombianos, mucho menos que, aun sin ningún análisis, sea reproducido íntegramente y publicado en Español.



El articulo debería ser de obligada lectura para todos los colombianos, así que a continuación lo publicamos traducido al idioma Español.
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Re escribiendo la Historia del Plan Colombia

Afiche en contra del Plan Colombia. Foto tomada de la cuenta en Flickr de Daniel Lobo bajo licencia Creative Commons.

El falso discurso de un general de 5 estrellas sobre el éxito del plan ignora los crímenes y la impunidad del ejercito colombiano, y absuelve a los EEUU por la promoción sistemática de violaciones de derechos humanos.

El articulo de opinión del general del ejercito Estados Unidos John F. Kelly publicado en Mayo en el Miami Herald paso en gran parte desapercibido ante la opinión publica. No obstante, los últimos acontecimientos hacen que el cinismo revelado en el articulo sea muy difícil de ignorar.

El editorial del general Kelly lo que pretende es extrapolar a otros frentes lecciones destacadas de las acciones militares del gobierno colombiano contra la insurgencia guerrillera del país. Específicamente, Kelly afirma que el Plan Colombia, el paquete de ayuda militar de US $ 9 billones aprobado en 2000, "nos muestra la manera" de derrotar al Estado Islámico (ISIS), que según él representa un “desafío similar [a la guerra contra las FARC] para los Estados Unidos y su aliados."

A primera vista el artículo no es mas que una retorica predecible de banalidad y adulación, lo cual no sorprende ya que la persona que lo escribe es el comandante del Comando Sur (SouthCom). Pero obviamente, el articulo esta lleno de mentiras, verdades a medias y elogios sin sentido, y en nada se aparta de lo que ha sido el libreto oficial de Washington.

Alex Lee, el subsecretario del Departamento de Estado para América del Sur y Cuba, y Bernie Aronson, el enviado especial de Estados Unidos a las conversaciones de paz que adelanta el gobierno de Colombia con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), hicieron también similares elogios frente al Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes de EEUU hace apenas un mes. Y el gobierno de Obama en general no ha sido adverso pues ha pasado por alto violaciones de derechos humanos y a exagerado el progreso económico en Colombia - especialmente cuando se trata del nefasto Acuerdo de libre Comercio entre Estados Unidos y Colombia, al cual el Sr. Obama se opuso firmemente en su campaña de 2008 pero que apoyó una vez fue elegido presidente.

Las relaciones de Estados Unidos con Colombia son, como dice el general Kelly, "especiales". Fuera de la región conocida como Gran Medio Oriente, ningún país ha recibido más ayuda y entrenamiento militar en las últimas tres décadas. No obstante, como para la mayoría de los colombianos el gobierno no es "un gobierno fuerte, responsable, que protege a sus ciudadanos, que defiende la ley, que combate la corrupción, y que amplía las oportunidades económicas para todos", una cierta dosis de relaciones publicas es necesaria. El editorial de Kelly no es el único ejemplo de relaciones publicas ni el más notorio. El ex presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez ha sido acusado de todo, desde crímenes contra la humanidad hasta de repartir licencias a pilotos del Cartel de Medellín. Y aun así, en el 2008, George W. Bush le dio la Medalla Presidencial de la Libertad.

El general Kelly nunca ha podido soportar con hechos su premisa inicial, pero eso tampoco es de extrañar. Si de hecho "sabemos como ganar" la lucha contra el Estado Islámico - y cualquiera que haya escuchado a los neoconservadores y fantasiosos geopolíticos que están en el campo primario presidencial republicano se vería en apuros para decir "nosotros" – ese conflicto no lo resolveremos mediante el estudio de un conflicto que se ha prolongado durante más de medio siglo en las selvas de América del Sur. El mismo titular del artículo, "la determinación de Colombia merece apoyo," parece mas bien una petición del general Kelly para que se siga apoyando a uno de nuestros "amigos y aliados más fuertes y más firmes," que un interés por compartir conocimientos tácticos con el público estadounidense.

Eso nos permite descubrir el verdadero propósito del general Kelly, el cual deja entrever luego de una racha de clichés que no son particularmente nuevos. Colombia, escribe el general, "nos ha enseñado que la batalla por el discurso es tal vez la pelea más importante de todas." Esta frase es prácticamente el reconocimiento de que su editorial no es mas que un bombardeo incesante de desinformación deliberada.

El mes pasado, la reconocida organización internacional de Derechos Humanos Human Rights Watch (HRW) publicó un informe de 95 paginas titulado “Bajo su Supervision” (“On their Watch”, en Ingles) el cual debería eliminar cualquier duda sobre la malicia implícita en las intenciones del general Kelly. Luego de realizar entrevistas durante meses y analizar investigaciones en profundidad, los autores del informe concluyeron: "Hay abundante evidencia que indica que un gran numero de altos oficiales del ejército son responsables" de la práctica criminal militar conocida como los "falsos positivos".

Los falsos positivos es un eufemismo, un escudo inocuo que incluso suena técnico para un fenómeno que el director de HRW para las Américas, José Miguel Vivanco ha caracterizado como "uno de los peores episodios de atrocidad masiva en el hemisferio occidental en los últimos años." Que el termino haya pegado, y que incluso las personas que entienden lo que realmente significa todavía lo utilicen, es sólo un testimonio de la capacidad que el general Kelly y compañía tienen para dictar los términos del discurso sobre la "batalla."

Lo que los falsos positivos realmente implican es el asesinato a sangre fría de civiles con fines lucrativos y de ganancias políticas que obedece a una estrategia militar sistemática y que permite inflar las estadísticas presentando civiles inocentes ejecutados como si fueran rebeldes muertos en combate. A menudo, las unidades involucradas en esta práctica – es decir, prácticamente todas las brigadas del Ejército de Colombia – dirigieron sus acciones a los elementos más vulnerables de la sociedad: los pobres, los adictos a las drogas, y los discapacitados mentales. En algunos casos, los soldados recibían cadáveres frescos de parte de los escuadrones de la muerte derechistas [paramilitares] y los vestían con uniforme de guerrilleros. Esta practica de barbarie era explícitamente incentivada con bonos, vacaciones pagadas y promociones y como mínimo tuvo que ser tolerada por los más altos niveles del ejercito y de la presidencia.

Nunca nadie ha señalado a la justicia colombiana de ser una de las "instituciones fuertes" como el general Kelly afirma; de hecho, los falsos positivos son un estudio de caso bastante representativo de su ineficiencia. Según el informe de HRW, los fiscales están evaluando unos 3.000 presuntos casos de falsos positivos y ejecuciones extrajudiciales cometidas entre 2002 y 2008. (En 2014, un importante informe de la organización estadounidense Movimiento de Reconciliación (Fellowship of Reconciliation) registró 5.763 presuntos casos entre 2000 y 2010.) De los aproximadamente 800 soldados hasta ahora condenados, ninguno pasa de tener el rango de coronel. El Fiscal General de Colombia anunció recientemente que 22 generales están siendo investigados por su papel en los asesinatos, pero ningún general ha sido acusado formalmente hasta la fecha, y hay pocas razones para creer que alguno lo sea pronto.

Este escepticismo en parte se debe al hecho de que tres de los cinco comandantes de brigada en las que ocurrieron el mayor número de falsos positivos han sido ascendidos como comandantes generales del Ejército de Colombia, entre ellos el general Jaime Lasprilla Villamizar, quien muy silenciosamente se retiró el mes pasado. Álvaro Uribe, el ex presidente de línea dura que formalizó la estructura de incentivos por falsos positivos e inicio la política de guerra del ejercito basada en resultados, ahora como senador y el líder de un partido importante de oposición defiende esa política criminal calificando las investigaciones de los crímenes de guerra militar como una forma de terrorismo político. Juan Manuel Santos, cuyo mandato como ministro de defensa coincidió con el resurgimiento más dramático de incidentes, es ahora el presidente del país.

Con poco personal y con exceso de trabajo, la Oficina del Fiscal General ha administrado muy mal los recursos y no ha podido coordinar sus investigaciones de falsos positivos. Los fiscales se enfrentan a la obstrucción de un ejercito recalcitrante, que cree ser víctima de una "guerra judicial", de una gran conspiración de guerrilleros infiltrados y de organizaciones no-gubernamentales y periodistas simpatizantes con terroristas que trabajan para desacreditar los grandes logros de la era Uribe. Y los soldados que se atreven a hablar enfrentan  amenazas y represalias violentas - presumiblemente por parte de esos elementos corruptos del ejercito que, según el general Kelly, no han "asimilado la formación en derechos humanos." La respuesta del gobierno de Santos se ha limitado a presionar repetidamente la aprobación de "reformas" al fuero militar que permitirán transferir la jurisdicción sobre los falsos positivos al sistema de justicia militar, en donde han sido y serán tratados con total impunidad.

La única conclusión que puede derivarse de este triste estado de cosas es que el gobierno colombiano no tiene capacidad ni la voluntad política para cambiar o cuestionar ese fanatismo por la criminalidad que los Estados Unidos han fortalecido durante las últimos décadas. Después de la farsa que resultó ser la desmovilización de los paramilitares negociada con el gobierno de Uribe en 2006, han aparecido nuevos grupos de paramilitares, los cuales continúan aterrorizando a los sindicalistas, a periodistas y a líderes de las comunidades en la mayor parte del país. La conexión "para-política" de las clases pudientes, mafiosos y extremistas reaccionarios que apoyaron la ascensión de Uribe a la presidencia continua en gran medida intacta. Y la Ley de Victimas del señor Santos ha servido más para legitimar la apropiación de tierras más grande en la historia de Colombia que para reparar a las más de seis millones de víctimas del desplazamiento interno forzado en Colombia, la segunda más grande población de desplazados en el mundo.

Gran parte de las pruebas presentadas por HRW no eran aun publicas pero las contundentes denuncias que se detallan en el informe eran conocidas desde hace años. Lo que significa que, a menos que todos esas prácticas criminales se ajusten a la definición del general Kelly de un "militar profesional comprometido con la protección de los derechos humanos y el apoyo a una paz justa e igualitaria", el comandante militar estadounidense responsable de América Latina está haciendo el papel de vocero de la propaganda en defensa de algunos de los más atroces criminales de guerra en la región.

El Plan Colombia, por supuesto, no ha pasado de ser un ejercicio continuo de encubrimiento de esta clase de complicidad y falsedad deliberada. Vendido originalmente en el 2000 como una iniciativa contra las drogas y más tarde rebautizado como el frente occidental en la guerra global contra el terrorismo de la administración Bush, el paquete de ayuda militar de mas de US$9.000 millones ha tenido como objetivo fundamental la contrainsurgencia, un excusa barata que le da nueva vida a ese vestigio caro y letal de la guerra fría. Como era de esperar, el Plan Colombia ha fracasado en cada uno de sus objetivos declarados - por ejemplo, no ha afectado el precio ni la disponibilidad de cocaína en los Estados Unidos - pero eso no ha impedido que los funcionarios estadounidenses se aferren a todos sus peores elementos o promocionen la operación en conjunto como una gran historia de éxito regional. ("Milagro" fue la palabra utilizada por el general Kelly durante una entrevista el año pasado.)

Cuando se escucha al general Kelly y compañía uno pensaría que el único objetivo del plan era "forzar a que el adversario se siente en la mesa de negociaciones." Ese adversario, decía Kelly en la entrevista de 2014, han sido "los mayores violadores de los derechos humanos en el planeta" durante "los últimos 25 años."

Perdido en algún lugar de la batalla propagandística esta el hecho de que, durante los últimos 25 años, las FARC no han sido ni siquiera los mayores violadores de los derechos humanos en Colombia. Además, el consenso entre los analistas serios es que el Plan Colombia fue uno de los principales factores que contribuyó a la ruptura de las negociaciones anteriores del gobierno con los rebeldes. Si el general Kelly hubiese entendido que su misión era "trazar el camino hacia la paz", no habría publicado su incendiario artículo de opinión cuando lo hizo: en un momento en el que el proceso de paz, luego de dos años y medio de negociaciones, estaba tambaleando y cuando los delegados estaban preparados para abordar el tema de la justicia transicional que se aplicaría no solo a los rebeldes de las FARC que "desplazaron inocentes y destruyeron medios de subsistencia a lo largo y ancho del país" sino también a los miembros de las fuerzas armadas colombianas que hicieron lo mismo, sólo que a una escala más grande.

En esta fase final de re encauche del Plan Colombia como un faro de la paz es necesario que la representación de los falsos positivos - cuando ya no se puede evitar que se mencionen – sea considerada mas como una aberración que como una táctica militar centralizada e indicativa de una lógica de guerra total mucho más penetrante. No importa que cables de la embajada de EEUU revelen que funcionarios estadounidenses estaban al tanto de la " mentalidad de conteo de cuerpos" por parte de los militares colombianos desde 1994, mucho antes del gran incremento en la ayuda y del entrenamiento que llego con el Plan Colombia. Una muestra pequeña revela que los comandantes que fueron entrenados en la tristemente célebre Escuela de Las Americas del Ejército de Estados Unidos (SOA, ahora el Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación de Seguridad - WHINSEC) han demostrado ser significativamente más propensos a comandar múltiples asesinatos como los falsos positivos.

En cualquier caso, las primeras y escandalosas revelaciones de los falsos positivos no fueron suficientes para que el Departamento de Estado congelara la ayuda a los militares colombianos por no respetar los derechos humanos. Tampoco lo fueron los informes persistentes y bien documentados sobre la colaboración entre el ejercito y escuadrones de la muerte de derecha [paramilitares], una alianza que incluso pudo haber sido la política oficial prescrita originalmente para todo el periodo de duración del Plan Colombia.

De acuerdo con un informe anterior de HRW, fue la reorganización que la CIA hizo en 1991 a la inteligencia colombiana la que "dio lugar a la creación de redes asesinas que identificaban y asesinaban a civiles sospechosos de apoyar a a los guerrilleros." Durante los siguientes 15 años esos grupos paramilitares montados por el estado asesinaron, violaron, torturaron, y desaparecieron a decenas de miles de personas y desplazaron violentamente a cientos de miles más. En el momento en el que Plan Colombia entró en efecto, los paramilitares estaban tan integrados con el aparato militar de Colombia que prácticamente se constituyeron en la sexta división del Ejército, para usar una frase de otroinforme de HRW. De acuerdo con el movimiento para cerrar la Escuela de Las Americas (conocido como School of the Americas Watch or SOA Watch), el ejército colombiano tenia más graduados de la Escuela de las Américas que cualquier otro país en América Latina.

Todo esto trae a la memoria el papel de Estados Unidos en la promoción de la Operación Cóndor, el programa encubierto de rendición transfronterizo, de torturas y asesinatos implementado por las dictaduras militares del Cono Sur en la década de 1970. Y nadie que este familiarizado con las aventuras con cocaína de la administración Reagan en Centroamérica se sorprenderá al enterarse de que fueron esos mismos grupos paramilitares colombianos quienes asumieron el control de los eslabones claves del narcotráfico, luego de ayudar a Estados Unidos a rastrear y asesinar a Pablo Escobar.

"Narcoterrorismo", el pretexto del Plan Colombia, era en sí mismo un producto de la máquina de propaganda de Reagan, una alianza público-privada secreta y de dudosa legalidad diseñada para manipular la opinión pública estadounidense. Como Greg Grandin explica en su libro “El Taller del Imperio”, la Nueva Derecha Americana buscaba "reducir la política exterior a una serie de puntos de conversación cargados emocionalmente," tales como los que están esparcidos en el artículo de opinión del general Kelly como si fueran sobrados en un evento de recaudación de fondos de la Heritage Fundation. Con este fin, el gobierno de Reagan enlistó una red de cristianos fundamentalistas, charlatanes económicos y ventanillas de difusión de políticas conservadoras dentro de una campaña coordinada de guerra psicológica contra la ciudadanía estadounidense, la cual inicio a través de sus medios de comunicación.

En 1944, en su columna regular para el periódico La Tribuna de Londres, George Orwell escribió que "la historia la escriben los ganadores", un adagio ahora banal rescatado en la afirmación ingeniosa de que "nuestra única declaración de victoria es que si ganamos la guerra, contaríamos menos mentiras que nuestros adversarios." Como Grandin ha argumentado convincentemente, la contribución de Ronald Reagan más perdurable en la política exterior y la política conservadora en general, ha sido la codificación del principio opuesto.

La administración Reagan entendió, tal cual lo hizo el gobierno de Bush como parte de la preparación para la invasión a Irak, y tal como lo hace el general Kelly ahora, que la historia no es un premio amorfo que cuelga sobre el campo de batalla. Es su propio espacio de conflicto, ligada pero no determinada totalmente por las sangrientas realidades de la guerra. La pérdida de la lucha militar no implica necesariamente la entrega del territorio intelectual que se disputaba. (no es sino  preguntarle a los Hijos de Veteranos Confederados).  A menudo, el resultado de una guerra determinada es decidido por el adversario que puede decir más mentiras, más consistentemente.

El discurso de guerra colombiano no importa simplemente porque Estados Unidos tiene la obligación moral de rectificar, tanto como sea posible, el daño que ha causado en el país. Es importante porque los hechos nunca han importado, porque Colombia no es más que otro peldaño en el camino hacia el imperio, y la base que se ha establecido allí ya está liderando el camino hacia una nueva conquista.

Cualquier persona que quiera vender el Acuerdo de Asociación Trans-Pacífico sobre la base de los derechos humanos o disposiciones ambientales debería tener que explicar por qué el Plan de Acción Laboral no fue removido tan pronto el Tratado de Libre Comercio con Colombia entró en vigor. Y no lo harán. Y no lo harán por las mismas razones que el narcoterrorismo, un término acuñado por un gobierno que vendió misiles a los “mullahs” iraníes y monto el negocio de la cocaína para los "luchadores por la libertad" nicaragüenses, se podría utilizar una década más tarde como una justificación seria para una gran intervención militar de EE.UU. en el extranjero. Por las mismas razones que el Plan Colombia ya ha sido elogiado como un modelo para la desastrosa guerra privatizada contra las drogas en Afganistán y la desastrosa guerra contra las drogas a través de terceros en México y América Central.

Esto es lo que sucede cuando la verdad es la que sale perdiendo en la "batalla por la narración de los hechos." Lo que estamos viendo es que los Estados Unidos pagan ahora a tropas colombianas para que sirvan como entrenadores sustitutos de fuerzas corruptas y abusivas en América Latina y en otros lugares. El resultado es una situación en la que un ejercito que siempre ha sobresalido mas por el asesinato de campesinos que por derrotar enemigos en el campo de batalla, ahora alberga la expectativa real de cumplir un papel más amplio en el "mantenimiento de la paz internacional" hacia el futuro, tal como dice el general Kelly.

La misión militar de Estados Unidos en Colombia ha venido disminuyendo durante los últimos anos, pero la guerra por la narración de los hechos nunca ha sido más vital. Y si la historia sirve de indicador, la verdad no va a sobrevivir por si misma.

Steven Cohen is a reporter-researcher at The New Republic. A former freelance journalist and editor at Colombia Reports, his work on Colombia has appeared in ThinkProgress, The Nation, The New Republic, Vice, and others. You can follow him on twitter @SD_Cohen.
 

viernes, 19 de junio de 2015

La falacia de que el proceso de paz esta en riesgo por culpa de las FARC

En artículos anteriores ya habíamos expuesto que todo el proceso de paz per se es una farsa. Y no por parte de la guerrilla sino de su contraparte, el establecimiento servil, corrupto y mafioso, porque así lo han determinado quienes en la práctica gobiernan y manejan los destinos del país: el gobierno de los EEUU (y otros aliados internacionales), su industria militar y sus multinacionales.

Pueden leer o re leer los referidos artículos haciendo click aquí, aquí y aquí….

La falacia de que las negociaciones en La Habana están a punto de romperse por culpa de la falta de voluntad real de las FARC y sus dilaciones para firmar un acuerdo final es apenas una de las postulaciones falsas que el establecimiento viene difundiendo con mayor intensidad en las ultimas semanas con ocasión del recrudecimiento del conflicto y violencia luego de la terminación del cese unilateral del fuego decretado por las FARC.

Otra de las tantas falacias que difunde reiteradamente el régimen es que el cese bilateral del fuego le permitirá a la guerrilla fortalecerse y reorganizarse; y que por el contrario, su compromiso y voluntad (aun negociando en medio de la guerra) esta demostrado con los cambios sociales y económicos que ya muchos colombianos supuestamente disfrutan como anticipo del posconflicto, etc., etc.  .

Cualquier ciudadano que silencie al menos en un 10% de la propaganda oficial y dedique ese tiempo a revisar los documentos conjuntos producidos por los delegados en la mesa de La Habana, se dará cuenta que sí ha habido estancamiento en las negociaciones es porque el gobierno es quien ha dilatado el proceso.  No es sino revisar el volumen de propuestas presentadas por las FARC, no solo referentes a los tres puntos de la agenda preliminarmente acordados, sino a los puntos restantes, las cuales han sido sistemáticamente ignoradas, o si acaso archivadas porque para el régimen no son aceptables; pero aun, en ese escenario ni siquiera ha hecho un pronunciamiento oficial, aparte de la andanada de criticas virulentas por parte de sus medios y pseudo analistas prepago calificándolas de atrevidas, cinicas o irracionales.

Propuestas que por lo demás recogen iniciativas que muchas organizaciones sociales de toda índole, incluidas las propias victimas, han remitido a consideración de La Mesa y que solo la delegación guerrillera las ha acogido, estudiado e incluido en sus propuestas; contrario a la posición mezquina del gobierno que ha impedido que todas las organizaciones sociales participen activamente. El ejemplo mas diciente de esta posición mezquina del gobierno fue la estigmatización que hizo de las organizaciones de victimas del Estado durante la etapa en que se realizaron varios foros con miras a designar sus representantes que irían a La Habana. Para el régimen y su maquinaria de medios prepago, las únicas organizaciones de victimas legitimas eran (y son) las victimas de las FARC, aunque muchas de estas fueran incluso organizaciones falsas, montadas por el propio estamento militar y sus aliados de la extrema derecha, medios prepago y mafias empresariales.

Y cuando hablamos de las propuestas presentadas por las FARC y que el gobierno ha engavetado, nos referimos unicamente a aquellas que el establecimiento ha aceptado que están en línea con los 5 puntos de la agenda de negociaciones acordada en Agosto de 2012.  Porque, con el argumento de que la negociación política del conflicto no incluye la negociación del modelo económico ni la seguridad nacional, el gobierno ha rechazado o ignorado de plano otro gran paquete de propuestas que las FARC han presentado claramente relacionadas con los puntos de la agenda, las cuales de llegar a implementarse si se traducirían en verdaderos cambios para la inmensa mayoría de la población que ha sido violentada y marginada por el estado. 

Pero claro, para el establecimiento solo son aceptables cambios superficiales mínimos, maquillajes sociales y económicos, los que en ultimas ni siquiera serán implementados, como queda demostrado con acciones y proyectos de ley que el gobierno esta impulsando a la par con las negociaciones y contradiciendo lo minimo que supuestamente ya se acordó en la mesa de La Habana.

Para la muestra:

1) el proyecto de ley ya casi aprobado de legalización de extensos terrenos baldíos arrebatados violentamente o adquiridos a precios de miseria e ilegalmente por parte de grandes terratenientes y mafias. Proyecto de ley que también da prioridad a que multinacionales agroindustriales adquieran y exploten grandes extensiones de territorios baldíos que aun quedan por distribuir. Zonas de Interés de Desarrollo Rural, Económico y Social - ZIDRES - le llaman eufemísticamente a ese esperpento de ley; 

2) la ley de restitución de tierras, cuyo nombre suena esperanzador para los millones de colombinos que han sido despojados y desterrados violentamente de sus tierras, pero que en realidad no es mas que una farsa, una estrategia política mezquina que no solo produce falsas expectativas sino muertos. En lo corrido del año han sido asesinados 90 colombianos entre reclamantes individuales y lideres de organizaciones de reclamantes de tierras.

Y estos son apenas dos ejemplos que revelan la farsa del gobierno y sus patrones extranjeros en cuanto a sus verdaderas intenciones en el actual proceso de negociaciones en La Habana.

Que tal la reforma al fuero penal militar cuyo objetivo es dar inmunidad a los militares para que sigan cometiendo los mas atroces crímenes como los falsos positivos,  masacres de civiles, desapariciones,……el terrorismo de estado?

Que tal la propuesta de reforma del código de policía que le permitirá a la fuerza publica detener y judicializar a cualquier ciudadano que participe en una marcha contra megaproyectos mineros, en un paro campesino, etc.?

Cuál es entonces la contraparte en la mesa negociaciones en La Habana que no tiene voluntad ni compromiso de encontrar una salida política al conflicto, y que por el contrario lo atiza con todas sus acciones???

La galería también es bombardeada por estos días con la propaganda de que la reanudación de las acciones bélicas por parte de la guerrilla son una demostración de que no están interesadas en el fin del conflicto.  Fue el régimen el que impuso la condición de negociar en medio de la guerra, pero en su lógica absurda/mezquina, y que ha sido sembrada en la mente de muchos colombianos ingenuos, la violencia solo es legitima si la producen las fuerzas estatales y paraestatales. 

Ha sido el régimen adicto a la violencia y al terrorismo el que se ha negado sistemáticamente a los llamados de la guerrilla y de un amplio sector de la población colombiana, incluso de organizaciones internacionales como la ONU, a acordar un cese bilateral del fuego YA y no esperar a firmar un acuerdo, como lo pretende el gobierno. Decenas de victimas y cuantiosos daños a la infraestructura se evitarían.

Las propuestas que plantean tanto la extrema derecha narcoparamilitar como el propio gobierno, e incluso sectores de la izquierda, para supuestamente medir la voluntad de las FARC de firmar un acuerdo de paz, rayan en lo ridiculo.  Entre ellas estan la del narcoparauribismo, que con descaro y patetismo extremos propone que las FARC acepten ser "concentradas" en una area especifica del pais que seria vigilada por las fuerzas militares; en pocas palabras, que se cree un campo de concetracion!!.

Otra propuesta, insolitamente presentada por el nefasto ex guerrillero Antonio Navarro Wolf, se refiere a que en las proximas elecciones regionales de Octubre se incluya un referendo en el que los colombianos votarian por una fecha limite (ultimatum) para firmar un acuerdo en La Habana.  Que verguenza para las denominadas fuerzas politicas de izquierda tener aun entre sus filas a un patetico politiquero, oportunista y listo a venderse al mejor postor, como lo es Antonio Navarro.  Carlos Pizarro y otros verdaderos lideres del extinto M-19 que muerieron defendiendo sus causas, deben estar revolcandose en sus tumbas. 

viernes, 15 de mayo de 2015

A propósito de la desinformación y manipulación del debate sobre el uso del glifosato en fumigaciones aéreas de cultivos de coca…

La inmensa mayoría de colombianos prefieren vivir y percibir la realidad de su país mas a través de historias y anécdotas que del conocimiento de la verdad sobre los hechos que afectan sus vidas.  Que esas historias, transmitidas y reforzadas a diario a través de los medios de comunicación, sean ciertas o no es lo que menos les importa con tal de que lo que escuchen coincida con sus creencias preconcebidas o que la sociedad en que viven les ha inculcado. 


El debate sobre los graves riesgos para la salud y el medio ambiente derivados del uso del glifosato es un claro reflejo de esa mentalidad. Y es que ni siquiera se puede hablar de debate porque precisamente lo que prevalece en la discusión son historias, anécdotas, desinformación; y cuando alguna información veraz se escapa al control, ésta es segmentada, moldeada y distorsionada a propósito para acomodarla a las predisposiciones sociales y políticas que el gobierno de turno, y quienes en general tienen el poder de controlar la información (medios de comunicación) quieren preservar y reforzar.  

De ahí que la oposición a las medidas anunciadas por el gobierno de suspender las fumigaciones áreas de los cultivos de coca hay que entenderla mas como producto de la tergiversación y distorsión de información que como resultado de una revisión rigurosa y entendimiento pleno de los estudios científicos que han alertado sobre los efectos nocivos del uso del glifosato.

Por supuesto, los políticos manipuladores y los mercaderes y beneficiarios de la guerra contra las drogas ilícitas aprovechan la confusión e ignorancia de ese gran sector de población para dividir aun mas al país y mostrar que sus endebles argumentos en contra tienen apoyo popular. 

No le falta razón al Ministro de Salud cuando le dice al procurador general que sus pobres/ridículas explicaciones que expone en contra de la suspensión de la fumigación aerea son el reflejo de su falta de honestidad intelectual.

Pero no es solo el procurador quien exhibe deshonestidad intelectual cuando se trata de discutir los riesgos y consecuencias del uso de glifosato como práctica para erradicar los cultivos de coca en Colombia. Al coro del procurador se le unen los narcoparaubistas, la gran mayoría de medios masivos de comunicación, la multinacional Monsanto y por supuesto el gobierno de EEUU.

A todos ellos los que les falta no es solamente honestidad intelectual sino la capacidad mental que les permita entender cuales son las bases y alcances de los diferentes estudios científicos que se han desarrollado, los cuales concluyen que el uso del glifosato puede producir graves riesgos para la salud no solamente de quienes lo manipulan durante su uso sino de quienes pueden estar expuestos a entrar en contacto con el químico luego de ser esparcido, como es el caso de los habitantes de zonas que son fumigadas desde aviones. El reciente estudio publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es concluyente en el sentido de que el glifosato puede producir cáncer entre quienes están expuestos.

No se necesita ser científico para darse cuenta que los riesgos derivados de la fumigación área de cultivos de coca no son comparables con su uso en actividades agrícolas tradicionales, e incluso su uso en áreas urbanas, como es el caso de su aplicación para eliminar malezas en zonas verdes residenciales y comerciales.  

Los niveles de riesgo y sus posibles consecuencias son establecidos con base en factores como el tiempo de exposición al químico, el método de uso (incluyendo el uso de elementos de protección) y la concentración del mismo durante el tiempo de aplicación y exposición o contacto directo.

Para efectos de tener una idea de cómo varían los factores de riesgo antes mencionados es ilustrativo comparar las condiciones en que se aplica el glifosato en los cultivos de coca vs. su aplicación en la agricultura tradicional (cana de azúcar, arroz, etc.).

Condiciones y efectos de la fumigación aérea de cultivos ilícitos:

1.- Los cultivos de coca en su gran mayoría no cubren grandes extensiones, por el contrario son pequeñas áreas de entre 1 y 2 hectáreas, distribuidas en distintas zonas geográficas, y que por lo general se encuentran adyacentes o intercalados con otros cultivos tradicionales.

2.- La concentración de glifosato en las fumigaciones de cultivos de coca es mucho mas alta que en otros usos (30-40% comparado con 3-4% en otros usos); y por razones de seguridad, la altura a la que se realiza la fumigación hace que el químico, por acción del viento y otras condiciones meteorológicas, no solo alcance las áreas cultivadas con coca sino cultivos de pancoger entremezclados dentro del mismo cultivo de coca o en áreas adyacentes al mismo.

3. – Las zonas objeto de las fumigaciones aéreas están habitadas por campesinos agricultores o trabajadores que se desplazan a trabajar ya sea dentro de las mismas áreas cultivadas con coca o en otras donde  existen cultivos legales, y en consecuencia están expuestos a entrar en contacto directo con el glifosato si las fumigaciones ocurren durante horas laborales.  No obstante, como las comunidades que habitan las zonas objeto de las fumigaciones no son notificadas previamente, no solo los campesinos que se encuentren laborando en los cultivos sino también niños,  mujeres, ancianos y animales domésticos están expuestos a tener contacto directo con el glifosato.  De ahí que los campesinos victimas de la fumigación se refieran a esta criminal practica como la lluvia maldita.

4.-  Por las mismas condiciones expuestas anteriormente (altura de la aspersión, concentración del químico, geografía de la zona, tamaño de las áreas cultivadas), la vegetación nativa, bosques, recursos hídricos, fauna silvestre y en general valiosos ecosistemas terminan también siendo fumigados con glifosato, y por lo tanto contaminados o destruidos.   

Condiciones de la fumigación aérea de otros cultivos tradicionales y de otros usos a nivel domestico:

1.-  Cultivos como la caña de azúcar, arroz, algodón se desarrollan en grandes extensiones de terrenos, aislados o alejados de comunidades, y como tal los efectos colaterales se pueden prevenir o reducir mediante un planeamiento adecuado de los vuelos, asegurando que el producto descargado no traspase los limites del área cultivada.

2.-  La concentración del químico es mucho menor y las aspersiones aéreas se planean y ejecutan a baja altura, lo cual permite eliminar o minimizar la acción dispersante del viento y calcular con buen margen de certidumbre que la aspersión solo afecte las áreas cultivadas.

3.-  Por las mismas razones de ubicación/extensión de los cultivos y preparación/ejecución de los vuelos,  los riesgos de que pobladores, trabajadores, otros cultivos o ecosistemas adyacentes sean alcanzados por las fumigaciones son mucho menores que en usos contra cultivos de coca.

4.-  Tanto en usos agrícolas como en usos domésticos las personas que manipulan el químico, ya sea durante el proceso de mezcla y dilución como durante el transporte y aplicación, usan elementos adecuados de protección para evitar que la piel entre en contacto directo con el químico.

Lo anterior es suficiente para que cualquier persona con un mínimo de sensatez entienda que los efectos nocivos que se derivan de la fumigación aérea de cultivos de coca son significativamente mas altos que los riesgos derivados de los usos del glifosato en otras actividades agrícolas y domesticas.

Es obligación de todos cuestionar la información distorsionada que difunden los medios prepagos de comunicación, los cuales sin ninguna vergüenza se han atribuido el papel de expertos en todos los temas, solo porque en las mesas de trabajo de sus programas noticiosos participan ex funcionarios de gobierno, figurines de las mafias políticas y pseudo analistas que posan de académicos o intelectuales.

Todo lo que estos carteles de periodistas y pseudo intelectuales han difundido durante los últimos días son falsedades y distorsiones.  No es cierto que el glifosato está aprobado para usos agrícolas en la mayoría de países del mundo, mucho menos que su aplicación se realice vía aspersión aérea. Colombia es el único país del mundo donde el glifosato se aplica mediante aspersión aérea.

Tampoco es cierto que la fumigación área en Colombia ha sido un éxito en la lucha contra el narcotráfico y que como tal la suspensión producirá un incremento de los cultivos de coca.  El informe que acaba de publicar la propia oficina antidrogas gringa concluye que las áreas cultivadas de coca han aumentado en los últimos dos años, aun a pesar de la fumigación aérea.     

Por ultimo, son muchas las investigaciones que se han adelantado en el mundo, e incluso en Colombia, que demuestran los efectos nocivos de la fumigación área con glifosato sobre la salud de los habitantes, los animales y fauna silvestre, y sobre los ecosistemas de las zonas fumigadas y áreas aledañas. El propio gobierno lo reconoció al indemnizar a pobladores del Ecuador que viven cerca del Putumayo y que demandaron al estado colombiano ante instancias internacionales por los daños causados como resultado de las fumigaciones aéreas sobre la zona fronteriza en esa región del país. 

El siguiente documental demuestra el fracaso de las políticas criminales de erradicación de los cultivos ilícitos a través de la fumigación aérea con glifosato impuestas por el gobierno de los EEUU, y permite dimensionar los irreparables daños causados a las comunidades y ecosistemas de las regiones fumigadas.

Shoveling Water from Witness For Peace on Vimeo.

 

lunes, 27 de abril de 2015

Altos Oficiales de EEUU de visita por su colonia colombiana

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Una numerosa delegación de funcionarios gringos se encuentran por estos días en Colombia verificando personalmente que el gobierno colombiano, su lacayo mas fiel en la región de Latino América, este cumpliendo a cabalidad con las ordenes emanadas de Washington. 

El gobierno de Santos y sus medios prepago, por supuesto registran la visita de estos oficiales como de gran trascendencia para el país. La visita de una delegación tan grande es una demostración de los estrechos lazos de cooperación y amistad que existe entre los dos países, dicen al unísono los medios prepagos.

Según reporta el propio Departamento de Estado en su portal de internet, las reuniones se desarrollarán en tres grupos de trabajo:

Grupo 1 - Dialogo de Alto Nivel para Cooperación, quienes supuestamente discutirán asuntos de democracia, derechos humanos y buen gobierno, energía, oportunidades económicas y sociales, protección ambiental y cambio climático.

Grupo 2 - Dialogo de Alto Nivel en Seguridad Estratégica, quienes discutirán acciones para promover/mejorar la seguridad regional, estrategias de seguridad para el post conflicto, y estrategias para que Colombia apoye esfuerzos de seguridad internacionales.

Grupo 3 - Comité de Dirección, quienes supuestamente analizarán el trabajo que vienen adelantando los dos países con miras a lograr igualdad racial y étnica a través de empoderamiento económico, educación, deportes y diplomacia cultural.

Quienes ignoran cual es la verdadera relación entre EEUU y Colombia difícilmente podrán descifrar y entender cuales son los verdaderos intereses que hay detrás de la agenda que traen los buitres gringos.  Menos, cundo la información que reciben de los grandes medios nacionales y regionales, que cubren el 95% del espectro noticioso del país, es que la visita de tan numerosa y selecta delegación es una muestra mas de la admiración y respeto del gobierno de EEUU con el gobierno de Santos por el liderazgo alcanzado a nivel regional, de los estrechos lazos de cooperación que unen a los dos países, y de los altruistas intenciones de Obama de ayudar a Colombia a alcanzar la paz y prosperidad.

De ahí que sea imperativo ayudarle a la opinión publica a descifrar al menos parte de lo que hay detrás de los tales acuerdos de cooperación.

Aunque los temas del grupo de trabajo No. 1 parecería que son asuntos rutinarios de intercambio de experiencias y cooperación entre países, para el gobierno de EEUU los términos “democracia”, “derechos humanos” y “buen gobierno”, por ejemplo, no tienen el significado que en todo el mundo se aceptan como universales.  El gobierno de EEUU históricamente ha distorsionado su significado y los interpreta y promueve de acuerdo con sus políticas internacionales de injerencia, dominación, explotación y militarización de todos los países en los cuales prácticamente ejerce control absoluto a través de testaferros seleccionados de las oligarquías y mafias locales.

La democracia que los gringos promueven y sostienen en Colombia es una democracia ficticia, excluyente, cooptada por unas pocas familias, elites empresariales y mafias políticas que han jugado el papel de títeres y testaferros, inicialmente de la corona española y luego del gobierno de EEUU. Oligarquías y mafias locales que por supuesto han sido recompensadas con enormes privilegios económicos y que bajo la tutela de sus patrones gringos tienen la garantía de que se perpetuarán alternándose el poder político de generación en generación y entre familias de las mismas castas (López, Santos, Gomez, Ospinas, Pastranas, Turbay, Lleras, Galán….).

Ese es el tipo de democracia y buen gobierno que los gringos promueven, y que defienden con invasiones, golpes de estado, guerras y hasta con terrorismo.

La defensa de los derechos humanos por parte de los gringos es un insulto a la humanidad. En el caso colombiano, por ejemplo, mientras todos los organismos internacionales han denunciado continuamente, e incluso condenado al Estado por violaciones sistemáticas de derechos humanos, el gobierno de EEUU en el marco de acuerdos de cooperación militar ha certificado al país año tras año, lo cual les ha permitido continuar suministrando lo que ellos llaman “ayuda”, que no es otra cosa que un pretexto para mantener el conflicto interno y asegurar el flujo de millones de dólares para fortalecer el aparato militar del país mediante la dotación de las armas mas modernas y destructivas, y de la ultima tecnología de espionaje y vigilancia para que su gobierno títere colombiano mantenga bajo control a todos los ciudadanos, y se anticipe a cualquier intento de sublevación popular que amenace la estabilidad del estado mafioso que tienen montado.

Ni que decir de los deseos altruistas de los gringos de ayudar a que Colombia viva en paz y con justicia social.  Si esta vez también permiten que se firme un acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC (como ocurrió en 1984, bajo el gobierno de su títere Belisario Betancourt), sus planes para evitar que las fuerzas políticas que surjan de la desmovilización se consoliden, ya están en desarrollo. No cabe duda que la discusión de estrategias de seguridad para el post conflicto es el asunto que mas le interesa definir al gobierno de EEUU en estos momentos. No es gratuito que Santos tenga que repetir todos los días que la estructura de las fuerzas militares no está en la agenda de paz que se discute en La Habana.

En resumidas cuentas, las “estrategias de seguridad para el post conflicto” se refieren a planes de contención para asegurar que el partido político que se cree alrededor de las propuestas de los lideres desmovilizados de las FARC, no adquiera mayor representación entre la población colombiana; es decir, que no alcance mayor relevancia que la que hoy tienen el polo democrático y los denominados progresistas.  El gobierno de EEUU tolerará que alcancen uno que otro escaño en las asambleas y congreso pero no que se conviertan en una fuerza política de izquierda fuerte y mayoritaria y que como tal alcancen por voto popular las riendas del Estado.  

Nada aterroriza mas al dueño de la finca  y a sus capataces locales que los “malos ejemplos” de Venezuela, Ecuador y Bolivia se repliquen en Colombia.  Su “democracia”, esto es el sostenimiento en el poder de los buitres locales que les sirven de gobernantes testaferros lo defenderán así tengan que recurrir a una segunda exterminación de las fuerzas políticas de izquierda, tal como ocurrió con la UP entre 1987 y 1992.

Su “democracia” solo es aceptable si el poder se lo alternan conservadores, liberales, cambio radical, La U, los verdes, los narcoparauribistas del centro democrático,….y cualquiera de los partidos de garaje que constantemente aparecen y desaparecen del espectro político pero que se pelean por ser sirvientes del imperio.  

jueves, 16 de abril de 2015

Proceso de Paz en Riesgo por Cuenta de los Buitres Guerreristas

Repudiables, despreciables los buitres carroñeros guerreristas, incluidos los comandantes militares que hoy amanecieron escupiendo fuego y vomitando verborrea cargada de violencia.  Hoy lloran con lagrimas de cocodrilo a los soldados abatidos en combates por la guerrilla en el Cauca.

En cuantas ocasiones le han ocultado al país la muerte de muchos otros “héroes de la patria” también caídos en combate con la guerrilla (o han reportado un numero mucho menor de bajas), solo por evitar que la galería piense que no son invencibles, que son débiles, que cometen grandes errores tácticos, ….???

A cuantas decenas de soldados y policías, hechos prisioneros por la guerrilla, los han dejado podrir por años en las selvas colombianas; y una vez liberados (los que no murieron en la selva), a cuantos no solamente los han abandonado a su suerte sino que los han perseguido, amenazado, solo porque en sus declaraciones publicas posteriores a su liberación no se han ceñido al libreto propagandístico de desprestigiar a la guerrilla??

A toda persona con un mínimo de sensatez y sensibilidad le debe doler la muerte de cualquier colombiano, incluidos los guerrilleros.  Un país al que solo le duele la muerte de ciudadanos de un lado del conflicto no merece la paz.

Hoy los buitres carroñeros que se benefician de la guerra claman por el recrudecimiento de la violencia. Que renueve los bombardeos le exigen al presidente Santos. Bombardeos indiscriminados, cuyas victimas no son solo guerrilleros sino campesinos humildes, niños, mujeres, ancianos,….civiles inocentes cuyo único pecado es vivir en zonas totalmente abandonadas por el Estado, abandonados a su suerte y en la miseria.

Si el presidente Santos tiene de verdad intenciones serias de terminar el conflicto, el cese bilateral del fuego es una necesidad impostergable.

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